En la segunda mitad de siglo XX se desarrolló una dura competencia por la carrera espacial, el ambicioso pueblo de los estados unidos y la agresiva Unión soviética fueron los principales emprendedores de este nuevo reto para la humanidad. Logrando así una inmensa lucha de poder que desencadenaría hasta nuestros días una notable e interesante problemática la cual, actualmente orbita  la tierra.

Con la pretensión de explorar – colonizar el espacio exterior y sus alrededores, ambas naciones han decidido invertir cantidades inmensas de dinero en este ‘’esperanzador proyecto’’, desde satélites observacionales, estaciones espaciales de exploración, antenas tele comunicacionales, e incluso cohetes, son algunas de las tantas herramientas que han instalado  de manera uniforme y continua en nuestra órbita terrestre.

Son cada vez más los equipos lanzados al espacio, para mirar más allá de nuestros horizontes y  tratar de mantener monitoreado mediante una conexión global, el acontecer diario del hombre. No obstante, han obviado hasta cierto punto quizás, la gran cantidad de materia residual que hoy en día contamina y orbita la tierra.

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Un reciente informe presentado por la agencia de investigaciones espaciales norteamericana NASA, revelo que en el último trimestre del año ha habido un descenso notorio en la cantidad de basura espacial que actualmente se encuentra en la órbita terrestre, llegando así a la cantidad total de 19.625 objetos espaciales inutilizados, provenientes de estaciones espaciales en desuso, lanzamientos fallidos entre otros.

Por su parte, la Comunidad De Estados Independientes ha mencionado que la NASA no especifica la cantidad de desecho espacial que se analizó para el estudio, asegurando además que el número actual de desechos que orbita la tierra sobre pasa los cien millones de objeto con tamaño mayor a un centímetro, girando alrededor de la tierra a 28mil kilómetros por hora. Lo que para algunos representaría el escenario ideal para sufrir las consecuencias del efecto o síndrome de Kessler.

 

 

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