Las funcionalidades y las características del iPhone 6 y del 6S dieron una idea a sus usuarios de qué esperar de su sucesor. Desde la Pantalla Retina HD agrandada, los chips A8 y A9 con una mayor potencia que sus predecesores, sus baterías que almacenan mayor energía y la consumen rápidamente por todos los implementos (irónicamente), las cámaras de 1080 pixeles y 12 megapíxeles que muchos amaron, además del diseño pulcro y liviano que todos disfrutan. Parecía que el siguiente modelo sería una reinvención, un sucesor, o un fiel seguidor de la tendencia que los modelos anteriores impusieron pero que llegó para marcar tendencia.

iPhone 6 y 6S

iPhone 6 y 6S, el tropiezo o el riesgo

El iPhone se rompió abruptamente esa tendencia, irrumpió de un modo extraño en que no se hicieron esperar las críticas y la fría recepción.

Si miramos a detalle las características del modelo que salió el año pasado, los contrastes son simplemente notorios: una pantalla de 4 pulgadas frente a 5.5 y 4.7 de sus dos antecesores.

El tamaño facilitaba en cierta medida el procesamiento del contenido audiovisual que era el objetivo principal de su diseño, era su manera de innovar la experiencia de su uso, y fue un rasgo que se criticó al inicio, pero que todos amaron. La pantalla reducida llegó a arrebatarle esa innovación primeriza y a convertirlo en “la versión de bolsillo, más bien insuficiente para su propósito principal y, eso sí, más barato que sus predecesores”; pero no siempre el precio bajo significa calidad, o eso piensan algunos clientes exigentes.

El chip A9 se mantiene en este nuevo modelo, por lo que la interfaz no debe verse afectada en lo absoluto; eso sí, la resolución de la cámara se redujo a 12 MP por los aditamentos de ésta, derivado de la reducción del tamaño. Fuera de eso, otras características se mantuvieron y esperan resaltarse otras.