Leontxo García lo definió diciendo que el hombre se rinde ante la máquina. Este periodista narraba como Kaspárov termino abandonando la partida y perdiendo frente a Deep Blue, el robot, tras un error inexplicable apenas iniciando el juego. IBM montaría más tarde un sitio web para homenajear el triunfo.

Incluso se acusó a Deep Blue de hacer trampa y de intervención humana en el juego, porque Deep Blue fue demasiado creativo en momentos como en el final de la partida en el que movió su torre sin aparente propósito.

TecnoInnovador De-ajedrez-máquinas-y-humanos-el-futuro-e1474799892692 De ajedrez, máquinas y humanos el futuro son motores ajedrecísticos

La máquina hizo una jugada muy sofisticada, una de las que el maestro Yasser Seirawan hablaría en Wired en el 2001. Esta publicación revistió la partida, porque tenían una singular teoría en la que aquel movimiento era un bug. El momento más humano de Deep Blue fue su error.

Se pidió evaluar aquellas partidas pero no se les dio la oportunidad. Pero años después aparecieron los registros y hoy están accesibles por lo que se analizaron y llegaron a la conclusión de que la partida y movimientos de Deep Blue fueron totalmente legítimos.

Lo claro es que en cierta forma IBM no jugo de manera justa en su totalidad, porque en el contrato del torneo se estipulo que podían modificar la programación de Deep Blue con el fin de pulir su comportamiento entre cada partida. Aprovecharon eso pero además desmontaron a Deep Blue tras las partidas, lo que servía de excusa para no dar la revancha a Kaspárov. Aquella batalla entre el ser humano y la inteligencia artificial, fue el principio del fin.

La era de los motores ajedrecísticos

Desde entonces, la historia de enfrentamientos de ajedrez entre hombres y ordenadores cada vez más avanzados, dejaron en claro que aquel era un punto sin retorno.

La pregunta es si eso cambiara en algún sentido las cosas. Hace años que incluso los smarthphones pueden derrotar a los mejores maestros, pero ya nos hemos acostumbrado, puede que si jugáramos a no perder sobreviviéramos.