Hoy en día es muy común y a nadie le sorprende que en una reunión familiar o cita, los integrantes o compañeros interrumpan una conversación por contestar su teléfono, personas que caminan por las calles revisando sus teléfonos o conductores que no apartan la vista del mismo. El internet y la tecnología se han integrado en gran cantidad en nuestra vida cotidiana con efectos positivos ya que nos facilitan las cosas, pero con efectos nocivos para nuestras relaciones interpersonales.

Una gran cantidad de personas en el mundo son usuarios de internet y dedican una buena parte de su vida a este medio, y se conectan hasta cuatro horas diarias a internet.

El uso de la tecnología ha comenzado a afectar nuestra relación interpersonal.  Estudios indican que para el 65% de las personas su teléfono celular es tan importante como su pareja, ya que sus teléfonos o tablets se han convertido en su último acto antes de dormir, y por si fuera poco utilizar su teléfono celular se ha convertido en el primer acto al comenzar el día.

¿Puede la tecnología ser una fuente de felicidad?

La tecnología puede ser la fuente de felicidad para muchas personas, pero como cualquiera este consume tiempo y energía y necesitamos pensar que la dependencia a estos dispositivos electrónicos podría estar afectando otros aspectos de nuestra vida, como por ejemplo la relación en pareja. Este uso excesivo aumenta el insomnio y el estrés en las parejas.

La preocupación surge cuando comenzamos a olvidar a las personas que están alrededor, cuando dejamos de hablar con nuestros hijos o comenzamos a fastidiar a nuestra pareja con tan insaciable uso de estos dispositivos.

Después de reconocer el problema que lleva a nuestras relaciones interpersonales, quizá lo mejor sea tomar un día de descanso sin preocupaciones por lo que la tecnología pueda ofrecernos sea lo mejor. No existen soluciones únicas para olvidarnos de estos vicios, el asunto es saber cómo llevar nuestra vida social en balance con nuestro trabajo o redes sociales, y ver como la tecnología se acomoda a nuestras vidas.